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Rumanía se abre como un libro escrito en varios alfabetos. Entre las curvas de los Cárpatos y la llanura que mira al Danubio, cada página cambia de tono: ortodoxa y pagana, balcánica y centroeuropea, rural y urbana. No es un país que se explique de golpe; se revela en fragmentos, en calles que huelen a café tostado y en iglesias donde la penumbra es tan densa que parece guardar secretos.
Llegué en días de frío cortante. El vapor de los respiraderos se mezclaba con el humo de castañas asadas y el murmullo de tranvías viejos que cruzaban la ciudad como si no tuvieran prisa. Los mercados ofrecían manojos de hierbas junto a botellas de țuică, y la gente hablaba con una cadencia que alternaba firmeza y pausa.
Pronto entendí que aquí los contrastes no son ornamento, sino estructura: monasterios con frescos del siglo XV conviven con bares de neón, pastores que descienden con sus ovejas junto a carreteras modernas, ciudades que se reinventan sin borrar las huellas de los imperios que las moldearon. Bucarest sería mi primera clave para descifrar ese rompecabezas.
Leer Historia de RumaníaCapital: Bucarest (La "Pequeña París" de Europa del Este, con arquitectura Belle Époque y brutalismo comunista conviviendo).
Población: 19 millones.
Idioma: Rumano (oficial). Es una lengua romance, así que si hablás español o italiano vas a reconocer muchas palabras. El inglés es común entre jóvenes y en zonas turísticas.
Superficie: 238,397 km² (País grande con los Cárpatos atravesándolo, Transilvania en el centro y el Delta del Danubio en el este).
Moneda: Leu rumano (RON). 1 EUR ≈ 4.9 RON. Rumania NO usa el euro a pesar de estar en la UE. Algunos lugares turísticos aceptan euros pero con cambio desfavorable.
Religión: Ortodoxos rumanos (85%). Las iglesias ortodoxas son impresionantes y omnipresentes.
Costo de Vida: Bajo. Uno de los países más baratos de la UE. Un almuerzo ronda 25-40 RON (5-8 EUR); una cerveza 8-12 RON (1.5-2.5 EUR).
Seguridad: Seguro. Precaución estándar en zonas turísticas de Bucarest.
Deporte: Fútbol y rugby.
Gastronomía
Cocina robusta y reconfortante con influencias balcánicas, otomanas y centroeuropeas. Mucha carne de cerdo, maíz y col.
Platos imprescindibles:
• Mămăligă: Polenta de harina de maíz, acompaña casi todo. Se come con crema agria o queso.
• Sarmale: Hojas de col rellenas de carne picada con arroz, cocinadas a fuego lento. Plato festivo.
• Mici: Salchichas a la parrilla sin tripa, mezcla de carnes con especias. Básico de parrilladas.
• Ciorbă: Sopas agrias típicas. La de burtă (callos) es la más famosa.
• Papanași: Buñuelos fritos de queso dulce con mermelada y crema agria. Postre imperdible.
Régimen de Entrada: Los ciudadanos argentinos y de la mayoría de países latinoamericanos no requieren visa para estancias de hasta 90 días dentro de un período de 180 días.
Espacio Schengen (desde marzo 2024): Rumania se incorporó al espacio Schengen en marzo de 2024 junto con Bulgaria. Los días que pases en Rumania cuentan para tu límite de 90 días en todo el espacio Schengen.
ETIAS - Nuevo Requisito Obligatorio (2026): A partir del último cuarto del 2026, todos los viajeros de países exentos de visa (incluyendo Argentina, Chile, México, Colombia, etc.) deberán obtener una autorización ETIAS antes de viajar. Es un formulario online con costo de 20 EUR (los menores de 18 y mayores de 70 años estarán exentos del pago), válido por 3 años o hasta que expire el pasaporte. Sin el ETIAS aprobado, no podrás abordar tu vuelo ni cruzar fronteras terrestres hacia el espacio Schengen. Chequeá la info en: Portal Oficial ETIAS.
Requisitos de Ingreso:
• Pasaporte válido por al menos 3 meses desde la fecha de salida prevista.
• Prueba de alojamiento (reserva o dirección).
• Fondos suficientes para la estadía.
• Seguro médico de viaje (recomendado).
Mi Entrada: Entré a Rumania desde Bulgaria, cruzando el Danubio por el puente Ruse-Giurgiu. Ambos países son Schengen desde 2024, así que no hubo control migratorio.
Cruces Fronterizos Terrestres:
• Desde/hacia Bulgaria: Cruce principal en Ruse-Giurgiu (puente sobre el Danubio). Ambos Schengen, sin control.
• Desde/hacia Hungría: Ambos Schengen, sin control.
• Desde/hacia Serbia: Serbia NO es Schengen, control migratorio completo.
• Desde/hacia Ucrania: Ucrania NO es Schengen ni UE, control completo.
• Desde/hacia Moldavia: Moldavia NO es Schengen, control completo.
Para más información: Ministerio de Asuntos Exteriores de Rumania.
Panorama General: Rumania es muy barata para hospedarse. Bucarest y las ciudades de Transilvania tienen buena oferta de hostels y guesthouses a precios accesibles.
Precios de Referencia (por noche, cama en dormitorio):
• Bucarest: 10-12 EUR (~50-60 RON).
• Brașov: 10-15 EUR (~50-75 RON).
Habitaciones Privadas: Desde 25-40 EUR dependiendo de la ciudad.
Tips:
• Brașov es una excelente base para explorar Transilvania: castillos, montañas y pueblos sajones.
• Los precios son consistentemente bajos todo el año, con leves subidas en temporada alta de verano y mercados navideños.
Red de Transporte: Rumania tiene red de trenes y buses que conectan las ciudades principales. Los trenes son baratos pero lentos; los buses suelen ser más rápidos para distancias medias.
Rutas y Precios de Referencia:
• Bucarest - Brașov: Tren 2.5-3 horas, 40-60 RON (8-12 EUR). Bus similar precio y tiempo.
• Brașov - Sibiu: Tren o bus 2-3 horas, 30-50 RON (6-10 EUR).
• Bucarest - Ruse (Bulgaria): Tren ~3 horas, cruce del Danubio incluido.
Compra de Pasajes:
• Trenes: CFR Călători (Ferrocarriles Rumanos). La web es algo anticuada pero funciona.
• Buses: Se compran en las estaciones (autogară) o con las compañías directamente. No hay una plataforma centralizada confiable.
Transporte Urbano en Bucarest:
Bucarest tiene metro (4 líneas), buses, tranvías y trolebuses. El metro es la forma más rápida de moverse.
Precios del transporte en Bucarest:
• Billete sencillo metro: 3 RON (~0.60 EUR).
• Billete 24 horas: 8 RON (~1.60 EUR).
• Tarjeta recargable: Conveniente si vas a usar varios días.
Brașov: Ciudad compacta y caminable. El centro histórico se recorre a pie. Hay buses urbanos para ir a las afueras o a la base del teleférico de Tâmpa.
Temporada Óptima (Abril a Junio y Septiembre a Octubre): Primavera y otoño ofrecen clima agradable (15-22°C), precios bajos y menos turistas. Ideal para explorar Bucarest, Brașov y los castillos de Transilvania.
Verano (Julio - Agosto): Temperaturas de 28-35°C. Temporada alta con más turistas en Transilvania. Los precios suben levemente pero siguen siendo accesibles comparados con Europa occidental.
Invierno (Diciembre - Febrero): Frío (−5°C a 5°C). Temporada de esquí en los Cárpatos (Poiana Brașov, Sinaia). Los mercados navideños en Bucarest y Brașov son encantadores y mucho más baratos que los de Europa occidental.
Dinero y Pagos: Rumania usa el Leu (RON), NO el euro. Las tarjetas son aceptadas en comercios grandes, restaurantes y hoteles, pero muchos lugares pequeños y transporte público solo aceptan efectivo. Los cajeros están disponibles en todas las ciudades.
Telefonía e Internet: Las principales operadoras son Orange, Vodafone y Digi Mobil. SIM cards disponibles en tiendas por precios muy bajos. Como Rumania es parte de la UE, si tenés una SIM europea podés usar roaming sin costo adicional. WiFi excelente en todo el país (Rumania tiene una de las mejores velocidades de internet de Europa).
Agua: El agua del grifo es potable en las ciudades principales, aunque muchos locales prefieren agua embotellada.
Transilvania y los Castillos: Desde Brașov podés visitar el Castillo de Bran (el "castillo de Drácula", aunque la conexión es más marketing que histórica) y el Castillo de Peleș en Sinaia (impresionante, vale más la pena). Ambos accesibles en excursión de un día.
Monte Tâmpa en Brașov: Subida a pie o en teleférico. Las vistas del casco antiguo y las montañas circundantes son espectaculares. El teleférico cuesta unos 20 RON (~4 EUR) ida y vuelta.
Apps Útiles:
• MapsMe: Mapas offline para navegación.
Explora Rumanía con esta guía práctica. Selecciona una ciudad para ver sus lugares clave:
Rumanía se quedó conmigo en capas, como las ciudades que la forman. Bucarest, con sus contradicciones expuestas; Brașov, con su abrazo de piedra y bosque; y todo lo que queda entre ellas: aldeas donde las campanas marcan el ritmo, mercados donde el queso se pesa en balanzas heredadas, carreteras que parecen bordar la montaña.
Es un país donde la historia no se exhibe como museo: se vive en el día a día. Donde un monasterio pintado no es solo patrimonio, sino punto de encuentro; donde la música gitana no es un número de escenario, sino la forma más directa de contar una verdad; donde el invierno no es solo estación, sino estado de ánimo.
Me llevo imágenes que no necesitan marco: la silueta de un campanario contra la niebla, el sonido de pasos sobre nieve fresca, el brillo ámbar de un vaso de țuică en una mesa compartida. Rumanía no busca seducir de inmediato: deja que uno se acostumbre a su ritmo, y cuando eso pasa, es imposible no querer seguir leyendo.
Bucarest es un palimpsesto. Rasgas una capa y aparece otra: bulevares con ambiciones parisinas, edificios de hormigón que aún llevan la marca del comunismo, patios interiores que huelen a sopa caliente y madera vieja.
Palacio del Parlamento en Bucarest, adornado en invierno.
Escultura de músicos callejeros en el centro de Bucarest.
En Lipscani, el centro histórico, las fachadas parecen debatirse entre la restauración y el abandono. Cafés diminutos conviven con tiendas de antigüedades donde el polvo es parte del inventario. En una esquina, un anciano vende libros usados mientras, al fondo, un DJ improvisa desde la ventana de un bar.
El Parlamento, desmesurado y frío, es la sombra persistente de una época que no se borra. Desde sus escalinatas, la ciudad se extiende en avenidas rectilíneas que contrastan con los pasajes estrechos llenos de ropa colgada. Y en cada mercado, la mezcla de idiomas recuerda que Bucarest fue, y sigue siendo, un cruce de caminos.
Iglesia característica de la arquitectura rumana.
Museo Nacional de Arte de Rumanía, edificio amarillo con estatua de caballo y jinete.
De noche, la ciudad cambia de registro: las calles se llenan de luces bajas, y en algunos bares las orquestas gitanas tocan con una energía que desarma cualquier cálculo de tiempo. Allí, entre vasos de vino y mesas apretadas, uno entiende que Bucarest no es solo capital política: es una capital de supervivencias.
Otra iglesia en la ciudad de Bucarest.
Estatua femenina en un parque de Rumanía.
Brașov está rodeada por un anfiteatro de montañas que la protege y, al mismo tiempo, la expone. El aire es más limpio, el ritmo más lento, pero las calles llevan la huella de siglos de comercio y frontera.
La Plaza del Consejo es el corazón: colorida y amplia, siempre con un murmullo de pasos y conversaciones. Desde allí, las callejuelas empedradas llevan a iglesias góticas, torres de vigilancia y pasadizos que parecen diseñados para intrigas. En invierno, el olor a pan caliente y canela se mezcla con el humo de chimeneas que dibujan velos sobre los techos rojos.
The Black Church
Mercado de Navidad
Más arriba, en Tampa, la vista revela el contraste: tejados medievales que se funden con bloques modernos. Y en las afueras, los pueblos sajones todavía mantienen fortalezas que parecen resistir el paso de los siglos, con murallas que guardan tanto las campanas como las historias.
Brașov no es solo postal de montaña: es un recordatorio de que las ciudades también pueden ser refugios vivos, donde cada esquina guarda un fragmento distinto del mismo relato.
Arquitectura de Brasov
Centro historico de Brasov